El Sueño Del Zapatero




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Juan 6:37  Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera.

Un domingo por la mañana un viejo vaquero entró en una iglesia poco antes de comenzar el servicio. Aunque el anciano y su ropa estaban inmaculadamente limpios, tenía puestos mahones, una camisa de mezclilla y botas bastante harapientas. En la mano él llevaba un viejo sombrero desgastado y una, igualmente desgastada Biblia.

La iglesia a la que él entró estaba localizada en una parte muy elegante y exclusiva de la ciudad. Era la  más grande y suntuosa de las iglesias que el viejo vaquero había visto jamás.

Las personas de la congregación todas estaban vestidas con ropa y accesorios caros. Cuando el vaquero tomó asiento, los que estaban a su lado se movieron inmediatamente. Nadie lo saludó, le habló, o le dio la bienvenida. Todos estaban horrorizados con su apariencia y no procuraron ocultarlo.

Cuando el viejo vaquero se iba de la iglesia, el predicador se le acercó y le pidió al anciano que le hiciera un favor. "Antes que usted regrese a esta iglesia otra vez, hable con Dios y pregúntele acerca de lo  que él piensa sería un traje apropiado para que usted venga aquí a adorar junto a nosotros". El vaquero viejo aseguró al predicador que así lo haría.

El domingo siguiente, allí estaba de nuevo el vejo vaquero, con la misma ropa súper usada, botas y sobrero harapientos y la misma vieja Biblia estrujada por los años de uso. Una vez más todos le sacaron el calce y fue completamente ignorado. El predicador se acercó al hombre y le dijo; "Pensé que le pedí que usted hablara con Dios antes que usted regresara a nuestra iglesia. "Lo hice," contestó el viejo vaquero.

"Si usted habló con Dios, ¿qué le dijo él que sería la manera apropiada de vestir como para venir a adorar en este egregio lugar?"- le preguntó el predicador.

"Verá, Pastor, Dios me dijo que Él no tenía el mínimo indicio acerca de lo que debía ponerme para venir aquí, porque me dijo también que Él nunca había estado en esta iglesia. Por ende, no sabía qué recomendarme para que me pusiera, así que decidí venir tal como estaba."

Obviamente no siempre nuestros estándares son los estándares de Dios. Como dijo Jesús en cierta ocasión, Dios el Padre anda buscando adoradores que le adoren en Espíritu y verdad. Pero nosotros insistimos muchas veces que los demás deben ser como nosotros, vestirse como nosotros, levantar las manos o aplaudir como nosotros, porque para ser cristianos, todos deben ser como nosotros. ¿Nos habremos tomado el tiempo de preguntarle a Dios qué Él opina? ¿O tendremos miedo de recibir la misma respuesta que le dio el anciano vaquero al predicador de la historia de hoy?

A ti que aun no conoces al Señor, te invito a venir tal como estás. Pon tu confianza en el Señor de la gloria y reconoce que no puedes hacer nada por ti mismo para salvarte. Pero dale gracias a Cristo que te ha dicho que el que a Él viene, de ninguna manera lo echa fuera… aunque venga vestido de vaquero. ¡Alaba!

Siempre tuyo en el servicio del Rey,

Dr. A. Vallejo
Centro Cristiano Pacto de Paz Internacional

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Para Mayor Info. drvallejo56@yahoo.com    

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