
![]()
|
|
Juan 15:13
Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su
vida por sus amigos.
Romanos 5:8 Pero Dios demuestra su amor para
con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
El
Senador de Estados Unidos Jake Garn de Utah hizo algo que la mayoría de nosotros
quizás debe admirar y hasta considerar hacerlo llegando el caso. El donó uno de
sus órganos para salvar una vida.
Un
estudio reciente dice que el 73 por ciento de norteamericanos aprueban el
donativo de órgano. Pero sólo acerca de 20 por ciento realmente posee tarjetas
con el signo de donante y hace los arreglos para que nuestras córneas, riñones u
otros órganos puedan ser utilizados cuando muramos.
En el caso del Senador Garn, sin embargo, él no esperó hasta su muerte para
donar el riñón izquierdo. Su hija de 27 años de edad, Susan Garn Horne, sufría
de insuficiencia renal progresiva debido a la diabetes. Su condición empeoró, y
los médicos determinaron que ella necesitaba un trasplante de riñón
inmediatamente.
Se
descubrió que Jake Garn y sus dos hijos podían ser donantes compatibles. El
senador insistió que él debiera ser el que diera el riñón. "Su madre la llevó
por nueve meses," él dijo, "y soy me siento honrado de poder darle parte de mí".
Así que, el 10 de septiembre de 1986, en un hospital de Washington, D.C., en un
procedimiento quirúrgico que tardo 6 horas, se le extirpó un riñón para
implantarlo en su hija.
Las noticias de la radio transmitieron la historia de Garns, incluyendo un
comentario del médico que llevó a cabo la operación en el cuerpo de Susan. En
una conferencia de prensa post-operatoria en el Hospital de la Universidad de
Georgetown, el médico dijo; "El senador está despierto, tiene una mueca de dolor
en su cara, pero parece muy satisfecho de sí mismo, feliz y en paz."
El
senador tuvo que estar en mucho dolor en ese momento. La incisión que se le hizo
para extirparle el riñón iba desde su espalda a las costillas delanteras. Había
tubos en él, agujas por venir y varias semanas por adelante de recuperación.
¡Pero él sonreía!
Esa
mueca en la cara de Jake Garn podría haber significado sólo una cosa: no me
arrepiento de lo que hice. El amor hace posible que una persona haga lo más
difícil y temido por hacer sin mirar hacia atrás.
Piense por un momento acerca de lo que Jesús hizo para salvarle. El dejó Su
trono de gloria y los ángeles que lo alababan para nacer en un establo. El
aceptó las limitaciones de un cuerpo humano, sufrió los ultrajes más
degradantes y derramó hasta la última gota de Su sangre para comprar nuestra
redención.
La cosa más asombrosa acerca de todo lo que El hizo es que no hay una sola
palabra en la Biblia que indique que el Hijo de Dios se arrepintió de hacerlo.
En el día de Su
ascensión al Padre, pudo haber habido una mueca en
Su cara, pero la Biblia no lo menciona. Su única pena sería si usted se niega a
aceptar Su regalo de la vida.
Siempre he creído que se puede dar sin amar, pero no se puede amar sin dar. Si
en verdad amamos, respaldamos ese amor con hechos, con buenas obras, con
empatía. No como aquel que da la galleta para tratar de sacar a cambio el
clásico barril de harina. Que Dios nos ayude a amar como Jesús nos ama.
Siempre tuyo en el servicio del Rey,
Dr. A. Vallejo
Nota: Si este artículo te fue de bendición
házmelo saber a través de un email. Estaremos orando por ti y los tuyos.
![]()
Para Mayor Info.
drvallejo56@yahoo.com
Home |Palabra
|