
![]()
|
|
1Co 15:51 He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
1Tesalonicenses 4:16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. 17 Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre. 18 Por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras.
Ambos, el Viejo y el Nuevo Testamento están llenos de promesas referentes a la Segunda Venida de Cristo. Si estudiamos diligentemente encontraremos alrededor de 1.845 referencias en el Antiguo Testamento solamente y una suma de 17 libros que le dan prominencia a ese evento escatológico.
En los 260 capítulos en el Nuevo Testamento entero, hay 318 referencias a la Segundo Venida de Jesucristo. Eso promedia que uno de cada 30 versos se refiere al Evento. Además, 23 de los 27 libros del Nuevo Testamento se refieren a este gran acontecimiento. Esto hace que solo queden fuera cuatro libros que no se refieren directamente al segundo Advenimiento. Interesantemente, tres de estos cuatro libros son cartas de solo un capítulo que fueron escritas a personas específicas sobre un tema particular.
Quizás alguno de mis amables amigos de Palabras con luz del Dr. Vallejo se pregunta el por que traigo a colación este controversial tema. Quizás porque creo firmemente que lo que lo hace tan controversial para algunos es precisamente el temor inherente a la realidad indubitable que si es verdad que el Hijo de Dios regresa, eso implica que tenemos que estar listos para el encuentro con el Rey. Y en medio de una sociedad secularizada como la nuestra, incluyendo a la de la nación cuya moneda dice “En Dios confiamos” no es raro que ese sentido de responsabilidad o de ajuste de cuentas, no resulta nada agradable para muchos.
Vivimos en tiempos en que aun mucho llamado pueblo de Dios, vive de espaldas al Dios al que dice servir, secularizados también y contendiendo para ver quién puede vivir aun mas políticamente correcto. Doctrinas de demonios se nos predican desde unos altares que apestan mas a corrupción, a apostasía, a prevaricación, a rebelión que es en sí pecado de brujería, todo con el visto bueno de muchos que solo se prestan para decir amén a todo lo que se les dice, o porque no tienen mente propia o son parte de una tragicomedia espiritual.
Se le rinde culto al hombre y se le trata de robar la gloria a Dios, olvidando algunos que Dios no comparte Su gloria con nadie. Mentes llenas de lujuria planifican la esclavitud de las almas, mientras los que tenemos la Verdad callamos, rindiéndole culto a nuestra cobardía o hipotecando nuestras conciencias. Con razón tememos o negamos la realidad profética innegable de que el Rey vuelve pronto, porque como dije anteriormente, eso implica que tendremos que darle cuentas del talento que Él puso en nuestras manos, hasta que regresase.
Los
alemanes, luego de la derrota de la Alemania Nazi, su excusa predilecta fue que
seguían órdenes. Asesinaron a sobre 6 millones de judíos, por el único “delito”
de ser precisamente judíos, sin mencionar todas las otras atrocidades cometidas
por complacer la menta torcida y enferma de un tirano. Solo seguíamos órdenes.
¿Cuál será nuestra excusa ante el Rey de reyes y Señor de señores por haber
abusado del altar o por haber permitido que se abusase de las almas? ¿Será la
misma excusa; solo seguíamos órdenes?
De mi parte declaro ante la historia, ante usted mi amigo o hermano de Palabras
con luz, ante todo el que me quiera oír; Yo sigo, escucho y obedezco solo al
Cristo que murió en mi lugar para salvarme. No le rendiré culto a ningún hombre,
por más encumbrado o supuestamente autorizado esté, porque no reconozco mayor
autoridad que la Escritura ni me siento llamado a doblar mis rodillas ante
ningún ignorante con ínfulas de grandeza, sea un tirano gobernante o sea un
seudo profeta. Y si bien es cierto que me debo a las autoridades que estén
sobre mí, porque por mi Dios mismo han sido establecidas, me cuidare de darle
toda la Gloria a mi Dios porque no quiero ser avergonzado en Su Venida.
esto no quiere decir que no estemos llamados a someternos dentro del marco de lo
que cabe a nuestros pastores, recordando que ellos tendrán que dar cuentas a
Dios por nuestras almas. Lo que implica es que debemos velar por cual haya sido
su comportamiento y su testimonio. Porque los que hemos sido llamados a tal
tarea no podemos de ninguna manera abusar de la autoridad que nos ha sido
conferida ni de las almas que el Príncipe de los pastores puso a nuestro
cuidado.
Para aquellos que quieran malinterpretar mis reflexiones, diciendo que Jehová es su pastor y que no necesitan nada mas, fue este mismo Jehová el que instituyo apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para que edificaran el Cuerpo de Cristo en lo que Él regresa. No estoy contradiciéndome. Pero cada uno tiene que cumplir su parte del pacto, del llamado, de la responsabilidad, tanto los pastoreados como los pastores. Y si bien es cierto que hay ovejas que se comportan como cabros no es menos cierto que hay pastores que actúan como lobos rapaces. Al que le caiga el sayo que se lo ponga.
Sobre 30 años he estado en el altar y defiendo el altar por lo que representa; la gloria de Dios manifestada entre los hombres, oráculo divino, Voz del Altísimo, manifestación del Eterno Yo Soy el que Soy. Pero como profeta tengo que clamar para ver si mi voz encuentra oídos que me quieran oír. Es tiempo de que nos volvamos a Dios. Es tiempo de que nos volvamos a humillar, sin excusas, sin ambages, sin subterfugio alguno y reconozcamos todos que le hemos fallado a Dios y que en muchas ocasiones hemos abusado del llamado. Como dijese el santo apóstol Pedro en su primera carta en el capítulo 4: 17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios?
Para concluir, sea que creamos o no en el Rapto de la Iglesia y todo el resto del paquete que se nos viene encima, el hecho ineludible es que tendremos que darle cuentas a Dios por lo que aquí hagamos, bueno o malo. La pregunta que cabe es la siguiente; ¿Estás listo para el encuentro con tu Dios?
Siempre tuyo en el servicio del Rey,
Dr. A. Vallejo
Nota: Si este artículo te fue de bendición házmelo saber a través de un email. Estaremos orando por ti y los tuyos.
![]()
Para Mayor Info.
drvallejo56@yahoo.com
Home |Palabra
|