
![]()
|
|
1 Cor. 15: 58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
Ya al ocaso de muchos años de ministerio fiel, un viejo pastor ató sus notas de sermones en un lío y escribió en el con un dejo de tristeza: "¿Dónde se ha ido toda la influencia de todos los sermones que yo he predicado?" Uno que había estado bajo su ministerio por años y que había crecido en su espíritu cristiano y en el conocimiento de Palabra de Dios, dio la siguiente evaluación sincera de sus sermones: "¿Dónde están los rayos solares del año pasado? Ellos han entrado a las frutas, granos y vegetales para alimentar la humanidad. ¿Dónde están los aguaceros del año pasado? Olvidados, por supuesto, pero ellos hicieron su amable trabajo refrescando la tierra y librándonos de la sequía. Sus sermones, predicados con el paso de los años, han entrado en mi vida y en la vida de muchos otros, y nos han hecho ser mejores seres humanos, más nobles, y más parecidos a Cristo. ¡Ellos han profundizado nuestro amor por la Palabra de Dios, dándonos una visión de amor por los perdidos y nos han desafiado a crecer en la vida cristiana!"
No es fácil la tarea del pastor, del verdadero pastor, comprometido con Dios, con las almas, con su ministerio. Y no podemos negar que muchas veces nos preguntamos aunque no se lo digamos a nadie, sí valió la pena los sacrificios que hicimos por el ministerio en aras del deber cumplido. Cuando tropezamos con la traición de aquellos a los cuales dedicamos nuestras vidas y trabajo. Cuando aparentemente nos quedamos sin amigos porque los profetas somos gente solitaria. Cuando no vemos con nuestros ojos naturales el fruto de nuestro trabajo. Cuando enfrentamos la incomprensión, la persecución, la burla, el escarnio, la indiferencia, el conformismo. Cuando nos vamos poniendo mas viejos y nos pesan los años y las lágrimas.
Pero no olvides caminante, que nuestro trabajo en el Señor no es en vano. Que un día estaremos ante la Presencia del Príncipe de los pastores y ante la sonora invitación del buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor, se borraran de nuestras mentes todos los sinsabores, los dolores, las angustias y estaremos siendo confortados por Él por toda la Eternidad. Y entenderemos que sí valió la pena. Que si sufrimos aquí reinaremos allá.
Y en este lado del mundo, no todos son inconsecuentes. No todos son malagradecidos. No todos son indiferentes. Tus mensajes concebidos en el altar de la Oración y regados con tus lágrimas han dejado mas de una huella en muchos corazones, aunque el maligno quiera hacerte creer otra cosa.
Levántate y come, viejo amigo predicador, que largo camino te resta.
Siempre tuyo en el servicio del Rey,
Dr. A. Vallejo
Nota: Si este artículo te fue de bendición házmelo saber a través de un email. Estaremos orando por ti y los tuyos.
![]()
Para Mayor Info.
drvallejo56@yahoo.com
Home |Palabra
|