Las Huellas De Dios




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1 Cor. 9: 25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.  

Dag Hammarskjold una vez escribió: "Cuando la frescura de la mañana ha sido substituída por el cansancio del mediodía, cuando los músculos de las piernas tiemblan bajo la tensión, la subida hacia la cima parece infinita, y de repente nada saldrá como tu lo deseas ‑ es entonces que no debes vacilar."

Él no estaba dispuesto a rendirse. ¡Él rechazó la idea de abandonar la carrera impuesta!

La vida victoriosa prescrita por Cristo requiere fidelidad hasta la muerte. Una mano sobre el arado que no mira hacia atrás. Un paso firme y seguro como soldado de primera fila. Un correr con la mirada puesta en llegar a la meta. Estar dispuesto a pelear con perseverancia la buena batalla de la fe. Al diablo le gusta cuando simplemente relajamos nuestros esfuerzos. Él tiene un día bueno si nos desalentamos.

Hay tentaciones que vencer, decepciones que manejar, pecados personales que nos acosan y cargas que nos deprimen. Y Satán apoya ese impulso que nos asalta para que nosotros dejemos de intentar lo que estamos llamados a hacer. ¡Como se goza el diablo cuando logra sacarnos del plan y propósito de Dios para nuestras vidas y nos hace correr y huirnos! Pero espera. Cristo está presente. "Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar." (Hebreos 12:3).

Alguien una vez la preguntó a James J. Corbett, en ese tiempo el campeón de peso pesado del mundo, qué era la cosa más importante que un hombre debe hacer para llegar a ser un campeón. Él contestó, "Pelear un round mas."

El Duque de Wellington dijo que los soldados Británicos en la Batalla de Waterloo no fueron más valientes que los soldados de Napoleón ‑ pero lo fueron durante cinco minutos más.

Este es el mensaje para ti, cristiano. El secreto para tu éxito es: "Pelea otro round. Se valiente por cinco minutos mas." Esta es la diferencia entre la derrota y la victoria.

Mantente firme, no importa lo que se te presente en el camino, entendiendo que mayor es el que está contigo, que el que está en el mundo.

Siempre tuyo en el servicio del Rey,

Dr. A. Vallejo

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Para Mayor Info.: drvallejo56@yahoo.com    

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