El Interior Defectuoso



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Salmo 48: 14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aun más allá de la muerte.

La oración se quedó inconclusa en sus labios; “Y  cuando vaya al cielo..”  Todo ocurrió de repente en la Iglesia Prebisteriana del Pacto en la ciudad de Oviedo, Fl.  El Rev. Jack Arnold de 69 años de edad y quien había sido pastor por muchos años de esa misma congregación hasta que se dedicó a las misiones, era el predicador invitado de esa mañana.  

Su sermón estaba a punto de terminar, cuando inesperadamente se agarró al podio antes de caer al suelo en el altar. Había citado anteriormente unas palabras de Juan Wesley; “Hasta que mi trabajo en esta tierra sea cumplido, soy inmortal. Pero cuando mi trabajo para Cristo termine... me iré a estar con mi Señor.”  Y obviamente así sucedió con este siervo de Dios en plena tarea de predicar el evangelio. Y se fue con el Señor. 

No deja de ser impresionante este drama de la vida real, como no deja de ser impresionante la fidelidad de Dios para con su siervo. Habiendo acabado la carrera y estando el fruto maduro, el Señor de la Mies decide cuando hemos de comparecer ante Su Presencia para recibir nuestro galardón en el Día glorioso que viene. 

Con cuanta razón la Biblia nos dice que tenemos que estar listos en esta vida, tanto para vivir como para morir. Porque la muerte tarde que temprano tocará a nuestra puerta. Pero cuando nos vayamos; habremos cumplido el plan y propósito de Dios para nuestras vidas o nos presentaremos ante Dios con las manos vacías?

Tuyo en el servicio del Rey,

Dr. A. Vallejo

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