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Hace bastantes años, el entonces Gobernador Neff del Estado de Tejas recibió una invitación para hablar en una de las penitenciarías en ese estado. Él habló con los presos reunidos en asamblea y dijo después que él estaría dispuesto a escuchar durante un rato a cualquiera de los presidiarios que quizás deseasen decirle algo. Él tomaría tanto tiempo como ellos desearan y les prometió que lo que ellos dijesen sería mantenido en secreto.
Los presidiarios comenzaron a venir, de uno en uno. Uno tras otro le contaron la historia de cómo ellos habían sido sentenciados injustamente, siendo inocentes y como deseaban salir a la libre comunidad. Por último un hombre vino ante el gobernador y le dijo; "Gobernador Neff, yo no quiero tomar mucho de su tiempo. Yo sólo quiero decir que hice realmente por lo que ellos me condenaron. Pero he estado aquí varios años. Estoy sinceramente arrepentido de mis malas acciones y creo que he pagado mi deuda a la sociedad. Y por eso, si fuera soltado, podría vivir una vida vertical y mostrarme digno de su misericordia".
Este hombre fue el único que fue perdonado y liberado por el Gobernador Neff.
Si eso fue así con este hombre, ¿cuánto no mas si nos volvemos a Dios humillados, arrepentidos y reconociendo nuestros malos caminos aceptando el perdón que solo en Jesucristo el hombre puede obtener? No importa quien seas o hasta donde hayas caído, Dios está dispuesto a perdonarte, restaurarte, darte una segunda oportunidad, abrir la puerta de tu prisión de desesperanza y darte paz. ¿Qué tienes que hacer? Solo arrepentirte y volverte a Él y de seguro tu también serás perdonado.
Siempre tuyo en el servicio del Rey,
Dr. A. Vallejo
Nota: Si este artículo te fue de bendición házmelo saber a través de un email. Estaremos orando por ti y los tuyos.
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