Por el Dr. A. Vallejo; (Primera Parte)

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El Discurso del Monte de los Olivos es el nombre que los eruditos le han dado a la conferencia profética privada que dio el Señor  a Pedro, Santiago, Juan y Andrés. Se encuentra registrado en Mateo 24-25, Marcos 13-14 y Lucas 21. Juan, aunque presente en el mismo, no lo incluye en su evangelio prefiriendo enfocarse en el tiempo que Jesús pasó en el aposento alto la noche en que fue entregado por la traición de Judas.  Revisando el Discurso, nos referiremos o apoyamos mas en la versión de Mateo, por ser la mas detallada, agregando extractos de Marcos y Lucas donde ellos añaden o clarifican el mensaje. Y trataremos de permanecer lo más cerca posible a las propias palabras del Señor para evitar cualquier conclusión falsa en el pasaje.

Como señala Mateo 24, Jesús se iba retirando del área del templo dirigiéndose a Betania, donde él y sus discípulos pernoctaban en la casa de Lázaro, María y Marta. Eso ocurrió dos días antes de la cruxifición.

Jesús salió del templo e iba caminando cuando sus discípulos le llamaron la atención acerca de los edificios del mismo.
" Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada."

Y cuando Jesús estaba sentado en el Monte de los Olivos, los discípulos vinieron a El privadamente. " Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? " (Mateo 24:1-3)

Basados en Su predicción de que el Templo sería destruido muy pronto, los cuatro discípulos tenían tres preguntas para el Señor.

1) ¿Cuándo ocurriría la destrucción del Templo?

2) ¿Qué sería la señal de la Segunda Venida de Jesucristo?

3) ¿Qué sería la señal del fin del siglo, refiriéndose al final de esta Edad?

En el relato de Mateo el Señor ignora la primera pregunta y fue directamente a la pregunta número dos. Para la respuesta a la primera pregunta tenemos que ir a Lucas 21.  Habiendo comenzado como Mateo con el relato del Fin de los Tiempos en los versos 10 al 12, Lucas regresa a la primera pregunta en los versos 12- 24.

" Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será ocasión para dar testimonio. Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas." (Lucas 21:12-19)

Habiéndoles dicho como sería el resto de sus vidas y que su destino eterno con El estaba seguro, el Señor finalmente contestó su pregunta acerca de la destrucción del Templo.

" Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. “ (Lucas 21:20-24)

En lo que parece ser un pobre consejo, Él les dijo que salieran de la ciudad cuando la vieran rodeada por tropas enemigas, un acontecimiento que sucedió casi 40 años más tarde. El objetivo de un ejército que sitia una ciudad es atrapar dentro de sus murallas a todos sus habitantes, de modo que la imagen de mujeres y niños hambrientos sean una influencia desalentadora a sus líderes. A los No combatientes no se les permitiría el paso libre por entre las líneas enemigas por esta razón.

Pero una cosa extraña sucedió en el sitio de Jerusalén. Después que rodear la ciudad, de repente le fue dicho al ejército romano que abandonara su posición y se preparara para una salida inmediata hacia Roma. El general Tito , quien comandaba el ejército, era el hijo de Vespasiano, un hombre que se esforzaba por llegar a ser el Emperador romano. Temiendo que necesitara ayuda extra para consolidar su poder, Vespasiano le ordenó a Tito que trajera al ejército para ayudarle en casa.  Pero antes de ellos partir, otro mensaje llegó con el mensaje de que todo estaba en orden y que reasumieran el sitio de Jerusalén.  Por una semana las líneas del sitio estuvieron abandonadas, y durante este tiempo los cristianos que hicieron caso de la advertencia profética del Señor cuarenta años antes pudieron escapar. Aunque un millón doscientos mil judíos murieron en la derrota final de Roma sobre Israel, de acuerdo al historiador Josefo, ni un cristiano murió en el sitio de Jerusalén.  El consejo del Señor había sido correcto e incluso estratégicamente listo.

A los soldados romanos se les pagó con los objetos de valor que confiscaron en la batalla, y el Templo era un premio inmenso. Tito quiso preservarlo,  lo que habría privado a los soldados de un bono tremendo. Defendiendo la entrada del Templo con su espada levantada contra sus propias tropas, él miró impotentemente como una antorcha llameante fue lanzada sobre su cabeza dentro del Templo comenzando un fuego que lo consumió. La llama resultante engendró tal calor que el enchape de oro que cubría el techo de madera comenzó a fundirse y a correr hacia abajo, introduciéndose en las grietas entre las piedras. Cuándo la llama finalmente se extinguió, los soldados desmantelaron las paredes arruinadas para obtener el oro. Para cuando terminaron su labor de pillaje,  no había quedado una piedra sobre otra, cumpliéndose gráficamente la profecía del Señor a Sus discípulos.

La profecía del Señor con respecto a la duración del cautiverio de Jerusalén nos llama la atención también. Jerusalén dejó de existir como capital judía o estuvo bajo la autoridad Gentil desde los  tiempos romanos hasta junio de 1967, cuando por primera vez en casi dos mil años la Estrella de  David ondeo soberana sobre una ciudad unificada. Este hecho marcó el fin de la dominación gentil, y el retorno de Israel como foco de la profecía bíblica, como un signo claro de que estamos acercándonos al Final de esta Edad. 

Ahora, regresemos a Mateo 24 a las contestaciones de Jesús de las otras preguntas de los discípulos, recogiendo la narración en el verso 4.

Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. (Mateo 24:4-9)

La Edad venidera de la Iglesia sería caracterizada por la apariencia de Mesías falsos, el conflicto entre naciones, los desastres naturales y el hambre. Lucas agrega pestilencias y grandes señales de los cielos a la combinación (Lucas 21:11). La comparación a dolores de parto revela que mientras estos acontecimientos ocurrieran a través de toda la Edad de la Iglesia, serían cada vez mas frecuentes e intensos a la medida que el fin esté más cercano. Para cualquier simple ciudadano, que lea o vea noticias, se le hace claro el aumento dramático en conflictos bélicos en todo el mundo, las hambrunas que cobran miles de vida en África y otros lugares, los desastres naturales, etc. Es como si el mismo planeta gimiera esperando el momento de su redención {Rom. 8:22 al 24} y la nuestra. Jesús lo dijo y está escrito. Son señales inequívocas de que el Rey vuelve pronto!

En el próximo artículo les llevaré a través de las claras señales que marcan el principio y la duración de la Gran Tribulación. Hasta entonces, si usted escucha con cuidado, casi puede oír los Pasos del Mesías.