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"¡Cambio… cambio… cambio! ¡Es tiempo para un cambio!" Oímos mucho acerca de "cambio" en esta temporada de elecciones nacionales. Pero después de que hayamos oído todos los discursos políticos, leído todos los titulares de prensa y escuchado a todas las lumbreras políticas de Washington, no podemos menos que concluir que la mayor parte de todos esos oradores y sus discursos realmente solamente son más de lo "mismo." Hoy nos dan la mano y votamos por ellos y los volveremos a ver, si acaso, dentro de cuatro años cuando volverán en pos de nuestro voto. Pero de cambio, nada. En mi país hubieran dicho, el mismo perro con diferente collar.
El libro de Juan en el Nuevo Testamento, sin embargo, tiene una historia
de cambio que los titulares diarios de las noticias por cable nunca pueden
esperar igualar. En Juan Capítulo 3, Jesús revela una verdad esencial de
la vida y si usted pierde ésta lo perderá todo. En estos versos Jesús nos
dice lo que debemos hacer si queremos ver cambios verdaderos en nuestras
vidas que vayan más allá de un cambio superficial. Ésta es una reunión que tiene que ver con usted y conmigo, porque no es solamente una conversación entre dos hombres. Es una conversación entre Dios y el hombre. Había algo que faltaba en la vida de este famoso y respetado líder religioso. Había descontento. Y él buscaba un cambio. Quizá usted se encuentra en una posición semejante – una agitación y descontento en la vida que está viviendo. Quizá usted se ha trazado muchas metas en la vida y a pensado muy adentro de sí mismo; "Cuando alcance este objetivo, yo sé que seré feliz." Y usted ha alcanzado ese objetivo – quizás aún lo superó – y todavía hay un viejo gran vacío dentro de su corazón que no ha podido ser llenado. Quizá usted pensó que cierta experiencia lo haría… o tener ciertas posesiones materiales… o creer en cierta filosofía. Pero no lo logró, aun con sus éxitos, filosofías de vida o bienes materiales. Muy al fondo, usted sabe que no ha habido un cambio. Y usted se pregunta por qué. Ésta conversación de las páginas del Nuevo Testamento revela el misterio de cómo conocer a Dios, cómo ir al cielo y cómo experimentar un cambio verdadero en esta vida. En el relato de Juan, leemos estas palabras: "Y había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un gobernante de los judíos. Éste vino a Jesús de noche y le dijo: --Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, a menos que Dios esté con él. Respondió Jesús y le dijo: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: --¿Cómo puede nacer un hombre si ya es viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es; y lo que ha nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: "Os es necesario nacer de nuevo." (Juan 3:1-7). Pienso que todos nosotros deseamos cambios en nuestras vidas. Somos raramente felices con las cosas de la manera que son. El que está pasado en libritas quiere rebajar un poco. Y los flacos quisieran tener par de libras extras. Los de pelo lacio se lo rizan y los de pelo rizo se lo estiran. Y así por el estilo, porque pocos están satisfechos de lo que son o lo que han alcanzado. Y llevando esto al plano espiritual, nos sentimos intrigados con esta idea de nacer otra vez, de volver a empezar desde el punto cero. Nicodemo puede haber sido famoso y quizás aún rico. Pero había una soledad allí – una soledad que lo llevó a salir de la seguridad de su hogar y de lo confortable de su cama y lo llevó a emprender una jornada quizás ardua, para localizar a Jesús de noche. Él sentía internamente que este joven rabino de Nazaret quizás tenía algunas de las respuestas que él buscaba. En una carta a un amigo, el gran físico Albert Einstein escribió una vez, "Es extraño el saberse reconocido universalmente y sentirme tan solitario." ¿Usted ve? Usted puede ser famoso y todavía estar vacío y solitario. Usted puede ser poderoso y todavía tener algo que le falta en su vida. Usted puede ser aún religioso y moral, y aun así sentir que algo no está bien internamente. Porque esto no es cuestión de religión sino de relación. ¿Qué significa nacer otra vez? ¡Tristemente, el término "nacer de nuevo" ha sido pirateado, ha sido vaciado de su significado, arrastrado por el canal de los políticamente correctos y devuelto a nosotros, sin su verdadero significado! Cuando alguien dice que ha nacido de nuevo, muchos no saben ni que quiere decir con eso. Jesús dice en esencia; "Nicodemo, tus creencias religiosas no son suficientes. Tú has llegado a la cima del éxito en el mundo religioso, pero no te ha servido de nada. Eso no te ha llevado más cerca del cielo ni te ha dado paz interna. Tú necesitas nacer de arriba." Alguna gente dirá; "Bueno, yo soy cristiano, pero no soy uno de esos locos nacidos de nuevo." Pero aquí está el meollo del asunto: Usted no puede ser un verdadero cristiano sin haber nacido de Nuevo, tan simple como esto. Jesús dijo; "De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." Nicodemo luchaba con esta idea. "¿Cómo puede suceder esto? ¿Cómo puede comenzar alguien de nuevo otra vez? ¿Cómo puede cambiar usted?" Y todos nosotros en algún momento de nuestras vidas nos hemos maravillado acerca de eso. ¿Cómo puedo cambiar yo? Quizás nos miramos, y nos sentimos desalentados acerca de cambiar. ¡Decimos, "he tratado! He tratado de ser una mejor persona, trato de ser más amable, trato de ser mas amoroso con los míos y aun con los demás, pero por mas que trato, no he conseguido un cambio verdadero." Quizá usted ha tratado todo y encontrado que usted por sí mismo no lo podido cambiar. Pero Dios le puede cambiar. La Biblia dice en 2 Corintios 5:17; "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas Viejas pasaron. He aquí todas son hechas nuevas." Jesús no dijo; "Nicodemo, cambia por ti mismo. Pon tu casa en orden por medio de tus propias fuerzas y con el poder de tu vida religiosa. O como algunos dicen, por su fuerza de voluntad." No, Él dijo; "Tienes que nacer de nuevo.” Tú debes de venir ante Dios y con honestidad decirle; “Señor, he tratado de ser una mejor persona pero no lo he logrado. No puedo cambiar por mí mismo, pero vengo a Ti en la confianza de que Tú puedes cambiar mi vida y llenar este vacío existencial que me consume. Yo se que Tu puedes cambiarme y quiero que me cambies en el Nombre de Jesús." ¡Usted no puede pretender limpiar su vida por medio de sus propias fuerzas para entonces venir ante Dios; más bien usted viene a Dios y Él limpiará su vida! He escuchado a tanta gente decir que cuando logren dejar esto, aquello o lo otro entonces se rendirán al Señor. Me temo que si no despiertan de ese sueño del alma, nunca podrán experimentar el nuevo nacimiento. Porque esto no es cuestión de lo que usted o yo podamos hacer, sino de lo que ya Cristo hizo por nosotros, muriendo en la cruz del Calvario para salvarnos, perdonarnos y cambiarnos.
Viene a mi mente aquel hermano que pastoreé en Detroit, MI que en medio de
una situación familiar decidió retenerse en el hogar. Al ir a visitarle y
preguntarle cual era el problema y ofrecerle mi ayuda y consejo pastoral
su respuesta fue la siguiente.
–“No tengo problema con usted, pastor, o la iglesia ni aun con el Señor.
Mas bien tengo algunos problemas personales que tengo que resolver y
algunos pecados que tengo que dejar. Cuando lo haga, volveré a la
iglesia.” Por sus propios méritos nadie podrá cambiar. Pero yo le digo a usted que lee este artículo, con la autoridad que tengo de la Palabra de Dios, que Él puede y le cambiará… comenzando en este momento. Siempre suyo en el servicio del Rey,
Dr. A. Vallejo Nota: Si este artículo le fue de bendición hágamelo saber a través de un email o firmando nuestro Libro de Visitas. Estaremos orando por usted y los tuyos.
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El Dr. Vallejo fue el Obispo
de la ICE por 23 años. Es un conocido conferencista internacional
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