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En las repercusiones del 9/11, mucha gente se preguntó
como algo tan horrible e impensable pudo ocurrir en los Estados Unidos de
América. Muchos todavía no pueden comprender la capacidad de
alguien como para matar a miles y morir en el proceso.
Pero quiero recordarte que no solo hay un Dios, sino también un diablo. También
es bueno que entendamos que el hombre no es básicamente bueno, como oímos por
ahí, sino lo contrario, básicamente malo. La Biblia nos enseña que somos
pecadores hasta la médula espinal. Yo se que muchos de ustedes al leer esto se
van a sacudir, unos de asombro y otros en desacuerdo.
En las semanas que siguieron a aquel fatídico día, las iglesias experimentaron
un número de visitas cual nunca antes. Miles se decidieron por seguir al Señor y
otros tantos reededicaron sus vidas a Jesucristo.
Eso nos hizo esperar y orar para que este ultimado interés por las cosas del
cielo dirigiera a esta nación a un avivamiento de costa a costa. Pero eso no
pasó. De hecho, pienso que ocurrio lo contrario; un resurgimiento del
relativismo moral.
El relativismo moral se puede definir como una falta de absolutos morales. Es la
creencia que dice simplemente que porque algo sea verdad para ti, no significa
necesariamente que es verdad para mí. El relativismo moral enseña que todos
somos productos del proceso evolutivo. No hay mal, no hay diablo y no hay
Dios. El relativismo moral enseña que todos somos básicamente buenos, y si
hacemos algo malo, es porque somos víctimas, el resultado de nuestra educación o
el ambiente. El relativismo moral enseña la libertad de toda restricción. Pero
la ironía es que si tu disientes de estas cosas, entonces es porque eres
insensible.
Si tu tienes la audacia para decir que tu crees que existe el bien y el mal, lo
correcto y lo incorrecto, entonces serás clasificado como insensible,
intolerante y de una mente estrecha. Y si te atreves a citar la Biblia y decir
que es la fuente de la verdad, entonces serás acusado de empujar tu sistema
puritano de creencias en otros.
Mas el Cristianismo Bíblica enseña que Jesucristo es el único Camino a Dios.
Juan 14:6 Cuándo alguien dice que cree en Dios, pero que Jesús no es
necesariamente la única manera de llegar a él, yo lo puedo asegurar, con la autoridad de la
Escritura, que tal persona no puede ser un cristiano y creer esto.
Si tu eres sinceramente un cristiano, entonces debes creer lo que la Biblia
dice. Tu no puedes pretender que tienes el poder para hacer tus propias reglas
mientras caminas hacia la eternidad. Yo no me puedo subir a mi automóvil y
decir; " He hecho una regla nueva. Pienso que está bien que conduzca mi auto a
120 millas por hora." Yo no puedo entrar a una tienda y decir; "Creo que está
bien que me lleve lo que quiera sin pagar. Todo esto es mio y me lo puedo llevar
a mi antojo." Por supuesto, puedo escoger creer estas cosas, pero tendré un
nuevo ministerio en la prisión muy pronto. Hay reglas. Hay absolutos. Si creo
en ellos o no, esos absolutos son todavía verdaderos.
Por lo tanto, cuando de la Biblia se trata, nosotros no podemos escoger lo que
creeremos o lo que no creeremos. Es un paquete completo. Tenemos que tomarlo en
la manera en que Dios lo dio o no tomarlo de ninguna manera. Mas hemos quitado los absolutos de Dios de nuestra
cultura. Hemos hecho lo mejor que hemos podido para sacar a Dios fuera de las
áulas escolares, fuera de los juzgados y fuera de todo lo que podamos. Y despues
de esto tenemos la audaci de asombramos al ver estallar el caos a nuestro
alrededor como resultado.
Pero esto no nos debe sorprender, porque la base de la moral es la fe. La base
de la creencia es la Biblia, que nos da la pura verdad en que podamos basar
nuestra fe. Cuando decimos que no existe lo correcto e incorrecto, cuando no
creemos esto, entonces el resultado será el caos.
Tenemos que volvernos a lo que Dios dice. Salomón, después de haber probado todo
lo que el mundo tiene para ofrecer dijo; " El
fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos;
porque esto es el todo del hombre." (Eclesiastes 12:13). Si alguien podría decir
jamás que hizo todo lo malo que enseña Hollywood, que jugó en las Vegas, que se
trasnochó experimentando los placeres de New York, etc., etc., y etc., sería
Salomón. El había violado muchos de los mandamientos de Dios. Mas al fin y al
cabo, Salomón concluyó; "Teme a Dios y guarda Sus mandamientos."
Dios nos ha dado Sus mandamientos para nuestro propio bien: para mostrarnos cómo vivir nuestras vidas. Ahora nos corresponde a nosotros decidir si hemos de creer la doctrina del relativismo moral, con tal de estar políticamente correctos o si nos mantendremos del lado de Dios y de la Biblia. Dios respetará nuestro libre albeldrío al decidir, pero no olvidemos que tedremos que vivir con el peso de nuestras decisiones.
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