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Proverbios 12: 18
Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua
de los sabios es medicina.
A mi hermano, el hombre.
En estas páginas hallarás de todo un poco. Desde el Estudio del
Libro Santo que transformó mi vida entera, hasta mi participación
literaria de filósofo de barrio en las Palabras con Luz de un sabio
filósofo sanlorenceño.
Este rinconcito nace del deseo de compartir lo bueno que Dios ha
sido conmigo y lo bueno que quiere serlo contigo. Es un contacto de
corazón a corazón; del de Dios al tuyo, al mío, al de todo el que
quiera oír. Porque Dios no está limitado ni al tiempo ni al espacio,
como no está limitada Su capacidad de amar, de perdonar, de levantar,
de restaurar, de sanar, de salvar.
No será extraño que en tu visita te tropieces con una poesía inédita,
aunque los poetas de estos días hemos nacido fuera de época. Pero
siempre quedan almas nobles y sensibles al toque de la inspiración y
de la canción del alma que se trastoca en verso y rima, en galanteo
angelical, en expresión trasnochadora y revolucionaria, que insufla
en el verso y en la prosa nuevos derroteros de ensoñación divina.
Cuando te sientas solo (a) y no tengas con quien compartir tu honda
pena, tu gemido, tu dolor, tu agonía, recuerda que hay alguien que
te ama, que se interesa, que quiere oírte y convertirse en tu amigo
secreto y confidente. Se llama Jesús, de profesión Carpintero.
Arquitecto divino y sanador de corazones quebrantados es un
especialista en casos como el tuyo, donde al parecer de muchos,
quizás de ti mismo, no hay esperanza.
¿Que cómo lo sé? Porque yo también como tu fui un peregrino que sin
rumbo vagaba en este mundo. También mi barca tocó puertos extraños
donde no pude encontrar felicidad. Pero un día cuando mas perdido
estaba me hablaron del amor del Salvador. Y en un instante encontré
lo que buscaba cuando le di a Cristo mi corazón herido y maltratado.
¿Y sabes qué? No me rechazó, porque Él vino a buscar y a salvar lo
que se había perdido.
Siempre tuyo en el
servicio del Rey,